El aburrimiento la llevó a ser la más experta en tragar pijas

Descripción

Me mudé hace poco a un pueblo de Córdoba por laburo y cuando llegué creí que mi estadía iba a ser un verdadero embole. No hay una mierda que hacer durante el día, ni centro comercial tiene. Por suerte de vecina me tocó esta puta barata que, aprovechando que yo estaba de paso por unos meses, descargó toda la calentura acumulada en mi para que los del pueblo no la tildaran de trola. Estos días en ese lugar perdido en las sierras se han convertido en un festín porque cada vez que se me da la gana me termino garchando por todos los agujeros a esta puta reventada. La última vez que me la cogí, le dejé tan dilatada la concha que la pobre zorra estuvo rengueando un par de días de lo rota que tenía la argolla.